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The Road to Enlightenment

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La dieta tiene lugar en un prístino santuario de la selva Amazónica, la reserva natural de Sachavacay. En la profundidad de la jungla en una extensión de trescientas hectáreas y ubicado en el departamento de Ucayali en la selva Peruana, un mundo mágico nos espera.



Exuberante y vital, Sachavacay esta pintada con cada tonalidad de verde, ofreciendo una orquesta de sonidos de pájaros y brisas, dándonos la sensación de estar verdaderamente en casa, incluso estando lejos de nuestra vida cotidiana.

Los participantes se encontraran en un lugar predeterminado en la ciudad de Pucallpa, pasaran la noche en un cómodo hotel y partirán temprano en la mañana hacia la reserva de Sachavacay. Viajaremos en taxi unas dos horas y media hasta llegar a un pequeño pueblo.



Desde aquí, viajaremos en bote unas dos horas hasta llegar a la entrada del santuario. Una vez en la tierra caminaremos, cargando nuestro equipaje, un kilómetro hasta llegar al Corazón de Sachavacay donde el trabajo tiene lugar.

Cada persona será acompañada hasta una pequeña casita, el tambo, que será su hogar durante el proceso de dieta. La mayor parte del tiempo se pasara en soledad en el tambo.

Estas casitas están construidas con destreza, y de forma rustica, todas las necesidades serán provistas . Cada una contiene una cama, con un pequeño colchón, y un mosquitero, una mesa, una adecuada provisión de agua depurada, velas y una magnífica hamaca para descansar y reflexionar durante el proceso. Además cada tambo tiene su propio baño, apartado por privacidad.

Durante los diez días de dieta ( el primer día y el doceavo son para entrar y para partir), día si, día no, nos reuniremos en el espacio ceremonial, llamado Maloka, el cual es accesible desde los tambos por una maravillosa red de caminos abiertos a través de la selva. El regular paseo desde la propia casita hasta la maloka nos sumerge en la energía y riqueza de la jungla.



Además, todos los tambos están situados cerca del río, cada uno con su propio acceso hasta el agua. Esto nos ayuda a llegar al río con facilidad para tomar nuestro baño diario con plantas medicinales. Todo lo necesario para el día a día es provisto. Cubiertos, cubos para los baños, y por supuesto un abanico de plantas medicinales que Don Diego y sus asistentes recogen frescas de la selva cada día.

Resumiendo, Sachavacay, nos permite experimentar la belleza de la Madre Tierra, ofrecida de las manos y el Corazón de un verdadero maestro del arte de sanación amazónica.

Así, Sachavacay no es solo un lugar, es un regalo, una manera de aprender y recordar lo que hemos olvidado.