la Dieta
La base práctica del Chamanismo amazónico, la Dieta, consiste en un extenso período de aislamiento con el maestro curandero en la profundidad de la selva, en la cual, profundas enseñanzas son ofrecidas a través de las plantas. Durante este tiempo uno “dieta” una variedad de plantas maestras, mientras mantiene la ingestión de alimento de manera extremadamente sencilla en cantidad y calidad. Arroz hervido o avena (sin sal, especias, o ningún condimento) y plátanos verdes hervidos son servidos cada día. Con esta dieta pura, las plantas tienen el entorno propicio para trabajar en los muchos niveles y enseñar, limpiar y sanar nuestros cuerpos y espíritus.

Además de la ingesta de plantas medicinales, cada día se recibirán plantas para bañarse. La absorción a través de la piel de estas sutiles pero potentes sustancias nos afecta de maneras maravillosas, ayudándonos a fortalecernos, liberar el miedo y encontrar nuestro centro interno. Mientras es un concepto extraño para muchos que simples plantas puedan llevar a cabo tales cosas, la dieta nos enseña otro mundo que los pueblos de la amazonía han cocido y estudiado en beneficio de la humanidad por milenios.
La dieta es ofrecida en Sachavacay por Don Diego y es una verdadera experiencia transformativa. Por un período de doce días, el chamán y su atento personal proveen de los cuidados necesarios de la vida diaria. Plantas específicas son prescritas para cada persona por el chamán y son distribuidas a los tambos (cabañas tradicionales) donde los participantes se alojan durante el período de dieta. El curandero hace visitas personales regularmente a cada participante para ofrecer guía y consejo. El meticuloso cuidado de Don Diego por el bienestar de cada miembro de la dieta crea una atmósfera de verdadera seguridad, incluso en este entorno que es desconocido para muchos.

La pieza central de la dieta son las ceremonias en grupo, guiadas por Don Diego, donde nos juntamos para participar en la más importante planta maestra del Amazonas, la Ayahuasca. Cinco veces durante la dieta, nos reuniremos en tales ceremonias para ingresar en el verdadero misterio de la vida, que esta planta, nos regala. Los trabajos con Ayahuasca son excitantes y exquisitos. Ellos nos retan a todos los niveles y también nos ofrecen una ventana hacia la profunda verdad espiritual.
Esta dicho que la Ayahuasca nos muestra nuestros cielos y nuestros infiernos. Esto no pretende persuadir a nadie de participar, sino para comunicar la profundidad y los rigores de este trabajo. Cuando uno está abierto a las sagradas enseñanzas de esta liana, los frutos recibidos van más allá de la propia imaginación. Entrar en el reino de la “Madrecita”, como llamamos cariñosamente a esta planta, puede alterar el curso de nuestras vidas. En las palabras de un participante: Ayahuasca nos muestra la sabiduría de siempre.