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The Road to Enlightenment

Testimonios

Vivencias de un Jorgete por Sachavacai

Planteamiento del viaje: Sudamérica en general, y por supuesto Perú, es una de las zonas de este maravilloso planeta, en las que la magia se puede llegar a masticar. Esto es un hecho que se puede sentir antes de haber puesto un solo pié al otro lado del gran océano Atlántico. Como servidor de la luz, debía seguir mis impulsos así que superando los obstáculos que como buen occidental proyectaba de vez en cuando en mi camino, hice acopio del coraje necesario y con mi mochila a la espalda me decidí a vivir mis sueños. Todo empezó progresivamente pero de golpe, y de estar en mi oficina comprando los billetes por Internet, pasé a verme a muchos kilómetros de mi familia, rodeado de plantas, animales y de mas seres desconocidos por mi, en otra estación del año, e iluminado por estrellas cuya luz nunca antes habían visto mis ojos. ¡Esto quieras que no impresiona!

Fluiré con alegría por los caminos que Dios en mí viva! Nunca antes en mi corta existencia actual de 22 ciclos solares, he estado tan conectado con la madre tierra y al mismo tiempo con mi interior como durante aquellos 11 días en los que los sueños y la realidad se fundían cada madrugada y cada anochecer. Aquel que haya tenido la oportunidad de conocer a Diego, sabe que es un buen tipo, su corazón amplio, humilde, limpio y dispuesto a compartir y expandir sus actuales límites, hace de este gran hombre, una persona muy adecuada para ayudar y enseñar a todo aquel que esté dispuesto a hacerlo. A pesar de lo que yo pueda decir o dejar de decir para hacer un poco la pelota jeje, es algo que cada cual por si mismo debe sentir, para poder afrontar sin ningún miedo ciertas experiencias que a simple vista parecen mas desagradables, o al menos algo mas difíciles, como la limpieza física con la que da comienzo la dieta.

Conociendo plantas maestras:  La planta del Dragón para dejar bien limpito y preparado el estomago, la Wayusa (no se como se escribe) junto con agua del rio para limpiar el cuerpo, el aura y la piel de toxinas y demás impurezas cada mañana, madrecita Ayahuasca para limpiar el espíritu alternando día si y día no y preparar nuestro Ser al completo para la integración de un trabajo con otra planta maestra, en mi caso Bobinsana: Aun puedo sentir perfectamente su sabor. La primera vez pensé: "Todos los días 2 litros de esto?!?! Es una locura!" pero los segundos, los minutos, las horas y los días dejan de tener la "coherencia" habitual, y la línea del tiempo se difumina al igual que la amargura de su sabor, con lo que este mágico brebaje amplia la capacidad de recordar las ensoñaciones de la noche, entrando en el organismo prácticamente como si de agua se tratara.

Al finalizar la dieta: la sensacion de que el cuerpo está limpio y unido al ser es muy fuerte, pero aun queda un trabajo muy importante, que es el de regresar a la vida cotidiana en la jungla del asfalto. Tras el periodo de post-dieta para asentar las plantas maestras, poco a poco vas introduciendo el resto de alimentos notando sus efectos sobre tu cuerpo. Introduces la sal y a los pocos minutos notas el fuego recorrer tus venas, con el azucar el placer, etc...

Dicen que la iluminación es toda experiencia de ampliación de la conciencia más allá de los límites que conocemos, por lo que al terminar una experiencia de este tipo, algo mas debemos lucir! Anímo a todo aquel que lo sienta a sondear este asombroso camino junto con las tres cosas mas importantes de la vida: El Coraje, el Amor y la Compasión.

Con cariño: Jorgete O.M.

 

El testimonio de Zia

Mi Primer Dieta Chamánica en Sachavacay, en el mismísimo corazón de La Madre Selva.

Así puse pie en el campamento con la más pura y noble aspiración de ser aceptada como  aprendiza de la misteriosa enseñanza que contiene El Espíritu.

La Selva me recibe en su opulencia y esto denota la tremenda generosidad del Espíritu de la Tierra. Pero la grandeza también la pude ver en la sonrisa de todas las personas que nos recibieron al bajar del bote, que nos acompañaron hasta el campamento llevando parte de lo que necesitábamos por un camino que ellos mismos habían limpiado para nosotros. Y yo que creía que tendríamos que abrirnos paso a machete, todo estaba preparado para nuestra llegada. Era la bienvenida de la Selva y su gente.

Después de comer con frenesí una jugosa papaya sabiendo que iba ser la última fruta por mucho tiempo nos encaminamos cada uno hacia su tambito, a mi casita.

Sentí la belleza de lo simple, allí iba a estar conmigo misma…

Para ser sincera, fui con la ilusión infantil de aprender los secretos de la Selva, de las Plantas Maestras. Pero claro hay que ganárselo, ser merecedor de tamaño honor y privilegio. Y lo comprendí cuando mi corazón me dijo…

Primero tendrás que sanar, luego vendrá el aprendizaje para que tu espíritu siga creciendo y puedas compartir en LIBERTAD y con AMOR esa preciosa joya que tienes, TU misma!

Y así el tiempo sucede en una cronología dispar, con lapsos de una mente atiborrada de pensamientos donde el mayor deseo es cortarte la cabeza y en otros, venerados y gloriosos momentos de paz donde lo único que escuchas es el sonido puro de la Selva.

Solo quedaba esperar el evento social de cada Ceremonia, el que vivía como una Fiesta.

El "encuentro", donde podíamos intercambiar algo de lo vivido, o simplemente abrazarnos.

Como nunca antes, pude vivenciar el sentido de pertenencia, "la unidad" que encarnamos, como un sublime corazón latiendo al unísono…

En cada "Fiesta" el discjockey, ósea Diego, apostaba su mejor música y cada uno consumaba o se consumía con su, digamos…danza espiritual?

Para renacer de sus propias cenizas y remontar en vuelo majestuoso la "victoria" de uno con uno mismo. Y este es un Gran Aprendizaje.

En la última Ceremonia el curandero nos hizo ir al centro de la Maloka a uno por uno, dándonos algo único a cada uno de los 16 participantes. Esa Ceremonia duró 8 horas.

Mi respeto y admiración al trabajo del Curandero no tiene parangón.

Y así fue que me dije a mi misma…

(Se me están cayendo las lágrimas, memorando ese sagrado espacio de eternidad…)

Hasta que el cuerpo me aguante aquí estaré con la presencia de un Buddha…

Acompañando eclipsada  La Luminaria que se desgaja de este Centro Ceremonial, con humildad y reverencia…

Acompañando a  cada uno de mis hermanos, allí dispuestos a corazón abierto…

Vibrando una emocionalidad inenarrable.

Si me pides que condense  lo que experimenté en ese Centro Existencial, te digo:

Beatitud. Lo más sagrado que he vivido en toda mi Vida!!

Luego Diego dijo:

GRACIAS PADRE, GRACIAS MADRE!!!